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miércoles, 30 de noviembre de 2011

EVALUACIÓN DEL EQUIPO DE TRABAJO

Evaluación del equipo

La organización debe evaluar con regularidad el rendimiento del equipo de trabajo.
La evaluación no va dirigida únicamente a premiar o castigar, sino especialmente a detectar posibles deficiencias y poder tomar las medidas correctoras oportunas.
Además, esto permite al equipo tener cierta idea de cómo percibe la organización su desempeño.
Cuando se constituye un equipo la dirección de la empresa debe dejar muy claro cuales son los criterios que va a considerar a la hora de evaluarlo. De esta manera se consigue que el equipo sepa a que atenerse y se evitan posibles malos entendidos.
El evaluador no se debe limitar a comunicar el resultado de su evaluación sino que debe reunirse con el jefe del equipo y explicarle el porqué de la misma.
Entre ambos acordarán un programas de posibles mejoras a introducir en el grupo y fijarán un sistema de seguimiento.
No obstante, esta evaluación no va dirigida exclusivamente al jefe del equipo, sino que éste debe compartir los resultados de la misma con el resto de colaboradores.
Este resultado será tenido en cuenta a la hora de repartir entre los distintos miembros la gratificación otorgada al equipo.
Aunque el trabajo en equipo sea básicamente colectivo es necesario discriminar, teniendo en cuenta la diferente implicación de sus miembros.
No resulta justo tratar a todos por igual.
No obstante, esta diferenciación debe estar muy meditada y ser tremendamente justa con el fin de evitar posibles polémicas.
Si esta diferenciación resulta caprichosa, poco motivada, influida por amiguismos, etc., la unidad del grupo puede quedar definitivamente tocada.
Fuentes: http://www.aulafacil.com/Trabequipo/Lecc-11.htm



EQUIPO DE TRABAJO QUE NO FUNCIONA

Equipo que no funciona

A veces los equipos de trabajo no terminan de funcionar, en algunos casos incluso a pesar de haberse realizado una selección muy rigurosa de sus miembros.
Los motivos de este fracaso pueden ser numerosos. Entre ellos se pueden mencionar los siguientes:
Falta de liderazgo: el jefe no organiza, no motiva, no empuja. En definitiva, no lidera.
Objetivo mal definido: esto origina que el equipo no sepa a qué atenerse, que se produzcan conflictos con otras áreas de la organización por invasión de competencias, que no se aborden temas que en cambio sí le corresponden.
Escasa comunicación: tanto dentro del equipo como con el resto de la organización.
La labor de un equipo exige ante todo coordinación: los miembros conocen en profundidad un ámbito determinado del proyecto pero les falta una visión global del mismo.
Poner todas estas piezas en orden, que vayan encajando, exige mucha comunicación entre todos los componentes del equipo. Sin comunicación la coordinación es imposible.
Desmotivación: se ofrece al equipo un proyecto muy interesante y al final la realidad resulta ser muy diferente, con trabajos rutinarios y de poca trascendencia.
Complejidad del proyecto: también puede ocurrir justamente lo contrario, que el trabajo asignado sea demasiado complejo y que el equipo no se encuentre preparado, no cuente con gente con la formación y experiencia necesarias.
En aquellos proyectos complejos, con un plazo de ejecución muy amplio, que presentan numerosas dificultades, donde no se aprecian avances, es muy posible que el equipo se termine desencantando.
De ahí la importancia de establecer metas intermedias que permita al equipo ilusionarse con su logro.
A veces al trabajo en equipo le falla el apoyo de la organización.
El equipo de trabajo se introduce como algo novedoso pero poco a poco va cayendo en el olvido, queda descolgado, sin un lugar determinado dentro de la estructura organizativa.
Algunos directivos se muestran reacios al trabajo en equipo. Por desconocimiento, porque no confían en su eficacia, porque le resta poder, porque temen que al tener que trabajar estrechamente con otros colegas queden al descubierto sus carencias.
Los proyectos iniciales pierden interés y el equipo va quedando sin cometido.
A veces lo que falla es la adaptación de la organización a esta nueva forma de organizar el trabajo.
Se potencian los equipos de trabajo pero al mismo tiempo se sigue manteniendo unos esquemas de evaluación y remuneración enfocados únicamente en el individuo.
Falta de reconocimiento: Si el proyecto exige a los miembros del equipo un fuerte sacrificio personal hay que compensarles económicamente.
Dificultades de relación dentro del equipo. Inicialmente sus miembros se encuentran ilusionados, con ganas de hacer, orgullosos de pertenecer al equipo, pero poco a poco este ambiente cordial se va deteriorando.
La tensión del trabajo, las diferentes personalidades de sus miembros (caracteres problemáticos, ambiciones, timideces, falta de tacto en el trato, etc.), los pequeños roces personales, etc, van enturbiando las relaciones.
El estrecho contacto personal que demanda el trabajo en equipo puede hacer que la atmósfera de trabajo se haga insoportable (miembros que no se dirigen la palabra, que se acusan de los fallos del proyecto, que se ocultan información, etc.).
La química personal entre los diferentes componentes va a determinar en muchos casos el éxito o fracaso de un equipo.
Lo que sí suele ocurrir es que cuando un equipo comienza funcionando mal termina fracasando, ya que resulta difícil corregir los vicios iniciales, especialmente a medida que va transcurriendo el tiempo.
De ahí la importancia de dar apoyo al equipo en los momentos iniciales para que se vaya soltando y vaya adquiriendo experiencia.
Hay que evitar que el equipo de trabajo se pueda estrellar tan sólo comenzar a funcionar ya que el daño resultante puede ser difícil de superar.

martes, 22 de noviembre de 2011

LAS REUNIONES DENTRO DEL EQUIPO DE TRABAJO


 REUNIONES
Las reuniones de trabajo constituyen uno de los distintivos del trabajo en equipo. Se celebran reuniones con cierta frecuencia, persiguiendo distintos objetivos:
Debatir y decidir sobre aquellos asuntos de mayor trascendencia en los que convenga conocer la opinión de todo el equipo.
Puesta en común; con el fin de que todos los componentes tengan un conocimiento exacto de la situación del proyecto, de las líneas en las que se va avanzando, de las dificultades que van surgiendo y de las decisiones que se van tomando.
También sirven para fijar criterios, homogeneizar ideas, compartir opiniones, intercambiar puntos de vista, ayudar a crear una cultura común (modo de actuar, nivel de exigencia, escala de valores, etc.).
Además, favorece el contacto personal: facilita la comunicación y ayuda a cohesionar al equipo.
La eficacia de las reuniones cuando están bien organizadas y dirigidas exige que se les preste la atención debida.
Las reuniones hay que prepararlas con seriedad, empezando por el jefe del equipo. Si los colaboradores detectan que éste acude a las reuniones sin haberlas preparado es posible que terminen imitándolo, convirtiéndose la reunión en una pérdida de tiempo.
Las reuniones únicamente se deben convocar cuando haya una razón que lo justifique. No se puede frivolizar convocando reuniones sin un objetivo claro, simplemente porque toca hacerlo (supone una pérdida de tiempo para todo el equipo, además daña internamente el sentimiento de profesionalidad del equipo).
Preparar las reuniones implica:
Fijar un orden del día que todos los asistentes deben conocer, permitiéndoles preparar aquellos temas que se vayan a tratar. El orden del día se establece con la intención de respetarlo, lo que no impide cierta flexibilidad para poder tratar algún asunto que pueda surgir sobre la marcha.
Se debe avisar con tiempo suficiente a aquellas personas que vayan a presentar algún informe para que tengan tiempo de prepararlos.
El jefe debe establecer desde la primera reunión un elevado nivel de exigencia, marcando la pauta al resto del equipo (conocimiento exhaustivo del tema a exponer, presentaciones en power-point, reparto al resto de asistentes de un dossier con la información preparada, etc.).
Se debe fijar un tiempo estimado para la reunión que hay que tratar de respetar, si no las reuniones se terminan eternizando y se termina abordando asuntos de escasa trascendencia.
Hay que evitar fijar las reuniones en horarios "inconvenientes" (lunes a primerísima hora de la mañana, viernes por la tarde, o cualquier otro día muy avanzada la tarde, etc.).
Si las reuniones se alargan el jefe del equipo debe fijar descansos de forma regular para que los asistentes puedan despejarse. Hay que evitar reuniones maratonianas que dejen a los participantes exhaustos.
La sala de reuniones debe ser cómoda, amplia, bien iluminada, con la temperatura adecuada, sin ruido, etc.
El jefe del equipo se preocupará de la participación de todos los miembros, evitando que algunos puedan monopolizar la reunión mientras que otros apenas participan.
Debe tratar de crear un clima que favorezca un intercambio abierto y franco de puntos de vista, donde se admita la discrepancia y se fomente el debate. Tiene que evitar que se produzcan enfrentamientos personales que enrarezcan el ambiente.
Si bien el debate en algún momento se pueda acalorar, lo que no se puede permitir bajo ningún concepto es que se produzcan ataques personales.
Por otra parte, en el momento en el que se adopta una decisión, por polémica que sea, se exigirá a todos los miembros del equipo un apoyo incondicional (ya no es tiempo de discrepar).
Durante las reuniones algún asistente debe ir tomando notas de los asuntos tratados, decisiones adoptadas, posibles actuaciones encomendadas a algunos miembros, etc.
Posteriormente, y una vez finalizada la reunión, se repartirá copia de este acta al resto de asistentes.

sábado, 19 de noviembre de 2011

DINÁMICA DE COHESIÓN Y COMUNICACIÓN

Los botes salvavidas...

  • Edad apropiada: 6  años.

  • Tamaño del grupo: Unos 20 niños

  • Objetivos: Cohesionar al grupo y lograr el mayor contacto entre los participantes.

  • Duración: 30 minutos aproximadamente (según tamaño del grupo).

  • Materiales: Hojas de papel de periódico.

  • Desarrollo: Se distribuyen por el suelo hojas de papel de periódico dispersadas, calculando 1 hoja por cada cuatro participantes. Al grupo se le dice que están en un barco que ha empezado a hundirse y que esas hojas representan botes salvavidas en el mar, y que les van a servir para salvarse.En esta dinámica no se trata de salvarse individualmente, sino de colaborar todos para intentar salvar el máximo número de personas en cada bote; lo importante de esta actividad es la salvación del grupo. Por ello se tienen que ayudar todos, permitiendo gestos, posturas, apretones, etc., para facilitar la cabida en el bote.Los participantes se sitúan en el fondo de la sala, lejos de los papeles, esperando órdenes. La orden es la siguiente: "Los botes se salvan con cuatro personas a bordo"Entonces los participantes corren a subirse a bordo (sobre las hojas del periódico) en grupos de cuatro. No debe quedar ningún náufrago suelto, y los botes no deben superar el número de personas indicadas en la orden (en este primer paso se supone que no habrá ningún problema para que los náufragos se salven).Todos los náufragos que se hayan salvado regresarán al punto de partida (fondo de la sala) simulando con brazadas que van a nado. El educador entonces corta por la mitad la hoja de periódico y repite la orden:"Los botes se salvan con cuatro personas a bordo". Los náufragos deberán situarse de nuevo sobre los botes, pero en esta ocasión la superficie es más pequeña y por lo tanto la dificultad para caber en ellos será mayor (podrán retorcerse, ponerse unos sobre los otros, etc.). El educador puede controlar, si lo cree conveniente, que los grupos que se formen en cada bote no sean siempre los mismos. Los jugadores que se vayan cayendo al agua irán abandonando el juego, mientras el educador irá reduciendo la superficie de los botes y dando nuevas consignas hasta que quede un número muy reducido de participantes.

  • Evaluación: Después del juego todos vuelven a juntarse en círculo, y cada uno va dando su opinión de cómo se sintió al ser salvado, al salvar a un compañero, y al no poder salvarlo.

  • Variantes: Se puede realizar esta actividad en grupos. Por ejemplo, si son 20 personas, en 5 grupos de cuatro personas (que son las que ocuparán siempre el mismo bote). En este caso se pierde la espontaneidad e inspiración, pero se gana en planificación y estrategia. El juego dura hasta que algún grupo sea capaz de colocarse íntegramente dentro de su bote.

 
Fuentes: http://jm-dinamizate.blogspot.com/2010/04/dinamicas-de-cohesion.html

lunes, 14 de noviembre de 2011

COHESIÓN EFICIENTE EN LOS EQUIPOS DE TRABAJO

Los equipos de trabajo más eficientes son aquellos en los que existe una gran cohesión entre sus miembros.
Existe un sentimiento de equipo: sus miembros se sienten orgullosos de pertenecer al mismo.
En contraposición con un equipo cohesionado nos podemos encontrar con:

Un equipo disgregado, que es prácticamente lo mismo que una ausencia de equipo. Aquí cada miembro actúa por su cuenta, va a lo suyo, sólo le interesa su interés particular y no el del equipo. En esta situación es prácticamente imposible funcionar eficazmente.

Un equipo básicamente unido, pero con algunos de sus miembros distanciados. El líder debe tratar de acercar a los miembros alejados; si no lo hace es posible que estos vayan atrayendo a otros compañeros y al final se termine como en el caso anterior.

La cohesión no es algo que tiende a surgir de forma espontánea, todo lo contrario, el ser humano suele ser individualista, su carácter es básicamente competitivo: busca su bien por delante (a veces a costa) del bien del grupo.
Esto conlleva que la cohesión haya que buscarla, haya que trabajarla, siendo éste otro de los principales cometidos del jefe.
La cohesión de un equipo depende de muchos factores:

De su propia composición: si ha habido una selección de personas preparadas, entregadas, de gente que sabe trabajar en grupo. Lo contrario ocurre si es un equipo donde prima el individualismo, formado por gente de difícil convivencia (en este caso, difícilmente se va a poder conseguir un equipo unido).
Es importante contar dentro del equipo con gente que genere buen ambiente, gente positiva, colaboradora, generosa. A veces puede resultar preferible contar con un profesional con estas actitudes, aunque sea menos brillante, que con otro muy competitivo pero con un carácter complicado.
Una sola persona conflictiva dentro del equipo puede ser suficiente para cargarse el ambiente de trabajo.
En la formación del equipo hay que cuidar con detalle este aspecto pero aún así puede haber sorpresas y entrar a formar parte del mismo personas conflictivas.
En este caso el jefe debe actuar con contundencia y atajar de raíz este problema, apartando a dicha persona.

De su tamaño: por regla general los equipos pequeños tienden a estar más cohesionados que los grandes, aspecto que hay que tener en cuenta a la hora de constituir un equipo, tratando de que su tamaño sea lo más ajustado posible.

Del carisma del líder: si cuenta con una personalidad atractiva que consigue ganarse la adhesión de sus colaboradores tendrá ya buena parte del camino recorrido.

Del proyecto asignado: si se trata de un trabajo interesante, exigente, motivador, es fácil que la gente se vuelque en el mismo. Si por el contrario, se trata de un proyecto gris, con poco atractivo, de escaso interés, es difícil que la gente se identifique con el equipo y más bien trate de salir del mismo a la menor oportunidad.

Del ambiente de trabajo: si es un ambiente agradable, de respeto, donde se fomente la participación, donde exista comunicación, donde se reconozcan los méritos, donde la gente se pueda realizar profesionalmente.

Algún éxito inicial, aunque sea pequeño, también ayuda a cohesionar al grupo: ver que forman un equipo competente, capaz de alcanzar las metas propuestas.
La cohesión del equipo es más fácil que exista mientras que las cosas marchan bien, el problema se presenta cuando aparecen las dificultades (el trabajo no avanza, el equipo es cuestionado desde fuera, etc.).

Según como el equipo encare estas dificultades su cohesión interna puede aumentar o por el contrario se puede ver dañada.
Si ante una dificultad (ya afecte al equipo en su conjunto o a un miembro determinado) los miembros del equipo hacen causa común, se involucran, tratan de encontrar una solución, evitan las críticas internas y se apoya al miembro afectado, la cohesión del equipo aumentará.
Si por el contrario, ante una dificultad la gente se desentiende, arrecian las críticas hacia el miembro responsable, se busca "cortar cabezas", la cohesión del equipo quedará muy dañada.

La respuesta del equipo dependerá en gran medida de la actitud que adopte su jefe: cerrar filas o buscar responsables.
En la siguiente aportación os contaremos como llevar a cabo reuniones eficaces  en los equipos de trabajo.
Fuentes: http://www.aulafacil.com/Trabequipo/Lecc-8.htm

domingo, 13 de noviembre de 2011

DINAMICA DE CONOCIMIENTO Y CONFIANZA

Título:
Meto en la movida

Edad apropiada:
Niños de 5 o 6 años de edad

Tamaño del grupo:
Una clase de educación infantil de segundo ciclo que son unos 25 niños aproximadamente.
Objetivos:
-          Lograr un mayor grado de confianza y conocimiento sobre sí mismo, los demás y el propio grupo.
-          Facilitar una comunicación participativa.
-           Estimular un ambiente distendido.
-           Conocerse los nombres entre los participantes del juego.
Duración:
Depende de lo que queramos estar jugando, la duración aproximadamente está entre    15 − 20 minutos.
Materiales:

Para la realización de esta actividad necesitaremos tantas sillas como participantes.
Desarrollo:











Para realizar esta actividad saldremos al patio o lo haremos en la sala de psicomotricidad. La educadora hará un circulo con sillas tantas como niños menos una ya que un participante se debe de quedar sin silla, las sillas deben de estar mirando al centro donde se encuentra el participante que se ha quedado sin silla, este tiene que decir meto a la movida… (todos los que sean rubios, al que le guste el color rojo, al que le guste el pescado…) y todos los que cumplan esas cualidad o gusto tienen que levantarse y cambiarse de sitio y el que está en el centro del circulo tiene que salir corriendo para no quedarse fuera otra vez y esto se repetirá sucesivamente con diferentes alumnos o participantes en el centro.
Variantes:






-          Si tenemos a un niño con discapacidad motora este juego lo realizaremos en grupo pequeños para que no se tenga que mover mucho.
-          Si tenemos un niño con una deficiencia auditiva, la educadora tendrá preparado unos pictogramas con diferentes gustos o cualidades, que el niño del centro lo tendr


Evaluación:







Mediante una observación directa comprobaremos si todos los participantes juegan o no quieren jugar.
Una vez en clase y ya calmados les preguntaremos a ver si han memorizados quien ha salido al centro y las cualidades que han dicho e incluso si se acuerdan de algunas cualidades de sus compañeros de clase.
Observaciones:





Comprobaremos si los integrantes del grupo se han consolidado un poco más observando las cualidades de suspropios compañeros, posteriormente comentaremos la técnica si les gustó, si se han divertido, cómo se han
sentido, etc...